Este año tocó Mallorca. Nos alojamos en la Playa de Palma, cerca del arenal donde una legión de alemanes se dedicaron a beber de cubos azules y pajitas kilométricas y a ensuciar una playa larguísima que mantiene la bandera azul por obra y gracia del Señor.
La isla de Mallorca está hecha para el turimo de sol y playa extranjero. Excepto algunos lugares que todavía conservan su belleza natural, Mallorca a sucumbido al turismo barato de una clase media extranjera con ganas de borrachera, sol y playa.
Aún así pudimos aprovechar una playa por la mañana, que gracias a las labores de limpieza de la madrugada, la dejan decente a primeras horas del día. El hotel Barceló Pueblo Park debe ser el hotel más nuevo de la zona, la habitación estaba decente y el servicio fue fenomenal. El único pero es su lejanía con la playa aunque te evite el jaleo nocturno que se produce en la costa.
La Palma, capital de Mallorca, es una típica ciudad costera cuyo encanto reside en la zona antigua, y en sus calles medievales combinados con edificios modernistas. La catedral al lado del mar imprime un caracter peculiar. Recomiendo fijarse en el gótico civil cuya máxima expresión se encuentra en la lonja, o también en los portales de las casas de la parte antigua bastante ciudados, con escaleras y balasutradas de piedra.
Vistamos las dos cuevas naturales más importantes de la isla de Mallorca: Las cuevas del Drach y las Cuevas del Hams.
Las cuevas del Drach son enormes pero turísticamente masificadas, no existe una sensación de soledad o intimidad que se merecen dichas cuevas. Aunque con galerías enormes existen una sensación de dejadez por culpa de los miles de turistas que la visitan al día. El espectaculo de música clásica que se ofrece al final es el único momento de comunión con la cueva.
Las cuevas del Hams, mucho más pequeñas e íntimas ofrecen un espectáculo de luz y color brillante. Los grupos son más pequeños y el sonido ambiental te transporta a un mundo subterráneo mágico. Otro punto a destacar es la posibilidad de hacer fotos sin flash, cosa que permiten en las cuevas del Drach aunque muchos se lo salten.
También visitamos el pueblo de puerto recreativo Porto Cristo. Grandes yates o pequeñas barcas recreativas permanecen a la espera de que su multimillonario dueño salga del chalet o mansión que inundan los enclaves estratégicos de la zona.
En resumen, Mallorca merece ser visitada aunque recomiendo buscar algún lugar menos turístico como la playa de la Palma o el Arenal, o si quieren residir allí por una semana la mejor opción en Can Pastilla.
Os dejo algunas fotos que tomé:







