Roman Polanski firma una película aburrida sobre un negro que escribe la biografía de un ex pimer ministro birtánico sospechosamente parecido a Tony Blair. En ningún momento llega a emocionar o intrigar e incluso resulta a veces muy lenta. Intenta darle salsa con algunas pinceladas de humor que son un fracaso en el cómputo total de la película. Un final horroroso, por cierto, una mezcla de humor tragedia y previsibilidad.
No merece la pena.
