Acostumbrados a la maestría adaptativa de obras literarias de Clint Eastwood, no me ha sorprendido esta película por su calidad. Emocionante cuyo clímax final en el partido de rugby es de una calidad magnífica.
Morgan Freeman borda el personaje de Nelson Mandela. Un lider que en la época de su liberación intenta conciliar a dos pueblos que comparten una misma tierra. Su instrumento el equipo de rugby, su aliado, el capitán del mismo, un tremendo Matt Daemon impresionado por la lucidez de su líder negro.
En esta película se refleja lo complicado de una sociedad rota, cómo Mandela calmó los ánimos de revancha entre los negros y concilió sus temperamentos en un esfuerzo común: Construir un país.
El Rugby es un canalizador de emociones y sensaciones cuya razón se esconde en un ánimo de evitar más sangre y desolación que todavía a día de hoy, falta mucho mucho por conseguir.
Momento anecdótico es encontrarse en la película con un Hyundai Getz en una película ambientada en el año 1995.
Merece mucho la pena.
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