Una película pseudocientífica fallida, cuyas pretensiones no son alcanzadas en ningún momento. Puede prometer al principio pero tiene un desfase final digno de quedarse boquiabierto y preguntarse ¿Pero qué coño?
Cameron Díaz, por cierto bastante desmejorada, no se salva y su actuación está acorde al de la película. Quizás el señor misterioro de la cara desfigurada puede alcanzar un grado de salvación en sus diálogos con la atribulada familia.
Si el objetivo de la película es demostrar la poca humanidad del genero humano hay otras posibilidades de demostrarlo. Una caja con un botón y si ese botón es pulsado ganarás un millón de dolares, pero a cambio morirá una persona: bonito planteamiento filosófico, pero fallida adaptación al cine.
No merece la pena.
