Quizás no sea la mejor de Tarantino, pero puede ser en esencia, lo más Tarantino que ha dirigido. Puestas en escena hipnóticas, diálogos antológicos y mucha sangre. Un malo malísimo que es lo mejor de la película y un Brad Pitt exagerado que sólo tiene gracia haciendo de italiano.
Vuelvo a decir que no es su mejor película, si no te gusta Tarantino, no vayas, pero si admiras su género propio, es de obligada proyección.
