Salvador de Maradiaga recopila en este libro una serie de capitulos pertenecientes a su extensa obra sobre el dominio hispano en América. Desde el descubrimiento de américa y las dificultades de Cristóbal Colón, su misteriosa familia, se atreve a afirmar su origen judio, la labor de los frailes y conquistadores en el mantenimiento del imperio y la emancipación de España liderada por la controvertida figura de Simón Bolívar.
De Colón hace hincapié en la épica del viaje. Un viaje desconocido cuya hazaña es valorada muchos siglos después de su puesta en práctica. También destaca el papel de los hermanos Pinzón en la preparación del viaje.
Salvador de Maradiaga quiere dejar claro bastantes aspectos que al público general puede pasarle desapercibidos. A diferencia de otras potencias europeas de la época, España no fue un imperio colonizador. España creo en América reinos independientes que se unían sólo con España por la figura del Rey. La idenpendecia desde los primeros tiempos fue evidente gracias al extenso territorio que ocupaban y por muchas órdenes que se dieran en la península de alguna forma u otra se acataba pero no se cumplía.
Con respecto a la exclavitud y las masacres tan difundidas por los enemigos de España, fue éste país quien amparaba con leyes a indios y exclavos, teniendo en muchas ocasiones los mismos derechos y libertades, el problema es que, como se dijo anteriormente, dichas leyes se acataban pero no cumplían, y los aguerridos conquistadores arrasaban contra aquello que se interpusiera en su camino, fuera indios u otros conquistadores.
Salvador de Maradiaga también hace un repaso por todos los colectivos y sus características sociológicas: españoles, mestizos, mulatos, indios y negros. Las tensiones interiores que se producían en el colectivo y cómo ésto influyó en la conquista y mantenimiento de un imperio.
Hace referencia a la aventura de guipuzcoano el Lope de Aguirre, o más conocido como el loco Aguirre. Un hombre paranoico que se enfrasco en una batalla contra el reino de España donde a veces caia en la contradicción y otras en la más y absoluta locura convirtiendo una expedición al Dorado en una masacre horrible.
El libro termina con Bolívar, el Libertador y los pasos físicos y psicológicos de este héroe de la independencia. Un hombre de tales ansias de gloria que debe lidiar en su fuera interno con la libertad y república frente a sus deseos de una monarquía hereditaria del que fuera él el primer príncipe. Al principio su ímpetu revolucionario es capaz de abatir a las fuerzas españolas gracias a personajes como Sucre, Urdaneta o Páez. Pero a medida que pasa el tiempo ve que en América reina la anarquía y sus ilusiones se avocan a una depresión que le llevará a la muerte. Tal es su decepción final en el gobierno de la américa que incluso llega a afirmar que en términos legales y políticos estaban mejor bajo gobierno del imperio español y que no se puede sustituir un régimen de 3 siglos en 10 años. Aboga porque alguna potencia europea tutele la américa hispana, pero nunca llega a ocurrir. Para él la revolución debe ser aristocrática pero sus pensamientos no tienen cabida en las naciones liberales.
Salvador de Maradiaga basa sus textos en transcripciones literales de los protagonistas de Hispanoamérica, dando al libro veracidad bajo, claro está, la interpretación de este magnífico historiador. Revindica para España el valor moral de las ideas europeas trasladadas al nuevo mundo y su importante papel en la configuración mundial. Admite el desastre de las nuevas naciones independizadas tanto en la política como la economía, pero no así en la cultura y los valores occidentales.
