El embajador americano Washington Irving tuvo la oportunidad de residir durante un tiempo en la fortaleza granadina de la Alhambra. Se empapó de los cuentos y costumbres de los andaluces llenos de remembrazas de la época musulmana.
En el libro Washington Irving refleja el goce y disfrute de aquellos momentos repletos de matices románticos de una España atrasada y supersticiosa. Sus vecinos le cuentan una sucesión de leyendas que el intenta reflejar en un preciosista literatura.
Sin duda dichos cuentos llenos de magia e ilusión conllevaron una imagen irreal de la sociedad mora del Al Andalus. Las creencias de un ejercito subterraneo, guarnecido en las cavernas de España esperando reconquistar el reino perdido, así como el escondido tesoro del Rey Chico (Boabdil) imprimen un encantamiento legendario, y describen a la perfección una sociedad poco ilustrada, cuestión que no lamentaba Irving, sino que se maravillaba como un relax de la vida americana que tenía.
Creo que para los amantes de la Alhambra es de obligada lectura así como para todos los que les interese el romanticismo y la leyenda.
