Película dirigida por el griego Costa-Gavras que denuncia la impasibilidad de las democracias y el vaticano contra el holocausto nazi durante la segunda guerra mundial.
Kurt Gerstein trabaja para las SS alemanas en el ámbito de la higiene de los soldados. Pronto le ascienden y le asignan una nueva misión: ser parte activa en gasear a los judios. Horrorizado intenta dar a luz estos crímenes con la esperanza de que la opinión pública haga presión. Sus esfuerzos se ven frustados ante la paciencia e impasibilidad del Vaticano y las naciones democráticas que bajo la excusa de la diplomacia saben y dejan morir a millones de judios. La ayuda de un jesuita Fontana en la nunciatura alemana no será suficiente para concienciar sobre estos crímenes de guerra.
Basada en una historia real, esta superproducción europea pone en relieve la cobardía del Vaticano, pues veía en Hitler el fin del tan odiado comunismo. Pío XII calla los terribles sucesos así como muchas potencias occidentales por miedo a represalias.
El holocausto jdío era conocido por todos, menos por el pueblo. Aquellos que poseían el peso de la moral, no hicieron nada. La desesperanza de los que actuaron con fines nobles es trágicamente recordada con el suicidio de este valiente alemán, que se suicidó prisionero de los americanos.
Esta película plantea cuestiones éticas de incalculable valor. Kurt Gerstein no obedece a sus superiores e intenta hacer todo lo que esté en su mano para salvar a los judios que constantemente eran gaseados en los campos de concentración. A diferencia de otros soldados que se escudaban en que recibían órdenes, este teniente alemán no cayó en la facilidad de dicho argumento, y asumiendo su responsabilidad moral no aceptó contribuir a esta masacre. ¿Cuántos se escudan en vacías argumentaciones o el silencio para permitir masacres de hoy en día?
Notas a tener en cuenta: En la película no se muestra ningún cadáver judio, excepto dos asesinados fríamente por un alemán. No hace falta para trasmitir el horror. Kurt, constamente buscaba excusas, como la mal preparación del Zyklon B para retrasar el genocidio. Escenas reiterativas de trenes llenos, aunque no se vean, de judios a exterminar, o trenes vacíos en busca de más semitas.
Merece la pena.
