Restaurante italiano, en pleno centro de León, de precio competitivo para los platos abundantes que ofrecen. En este restaurante no hace falta pedir primero o segundo, con un sólo plato bastará. En mi caso pedí Ravioli alla Panna, o a la crema. Echan bastante, pero se pasaron con la crema que cubría los ravioli. Luego pedí de postre un tartufo muy rico aunque no casero. Con agua, todo me salió por 11 euros.
Suelen tener éxito los calzone que, con uno sól,o te quedan pocas ganas de pedir postre. Como curiosidad existe un postre de mozzarella con frambuesa que básicamente es la mozarella en tiras que compras en supermercado. Me sorprendió que ofrecieran ese engendro, ya que no tiene nada de elaboración que abrir el envase, por cierto no lo pidáis.
Buen sitio para no gastaros dinero y comer hasta reventar, la calidad es aceptable y el lugar está ambientado al modo italiano.




