Un extraño tóxico que empieza en los parques de las grandes ciudades trastorna al genero humano. Aquel que cae intoxicado adquiere unos instintos suicidas potenciados.
M. Night Shyamalan consigue impactar con algunas escenas bien elaboradas, pero en el conjunto, es una película que confunde. Deja en al aire demasiadas preguntas que siempre está bien responder, aunque pueda haber interpretaciones.
En sus películas siempre se espera un final sorprendente, en este te quedas tibio, el azar y no una razón científica explica dichos extraños acontecimientos. Algunos golpes de humor o actitudes irónicas de los personajes desconciertan en el caos que viven.
No es la mejor película de M. Night Shyamalan, sin duda. El sexto sentido, el protegido o el bosque pueden considerarse de una calidad mucho mayor. Siendo sincero fue una decepción, aunque de toda película, se saca algo positivo. La naturaleza es más fuerte que los humanos por mucha inteligencia y técnica que desarrollemos. La evolución de la naturaleza siempre conseguirá mecanismos con el fin de sobrevivir, y si esos mecanismos van en contra de nuestra existencia, no habrá nada que hacer.
Existen un par de escenas que me impactaron. El momento en que los obreros se caen del edificio, la vieja de la casa donde se refugian dándose cabezazos contra paredes y cristales y la hilera de escaleras junto a los árboles con suicidas colgados.
