En Estados Unidos parece que sí. El éxito de Kindle de Amazon, un dispositivo para leer libros en formato digital que está pegando fuerte y puede ser comparado al iTunes de Apple, es muy comentado. Para mi tiene algunos defectos ya que no está liberado, (debes comprar en Amazon para leer) y su poca interactividad, por si se quiere emplear en la didáctica (mejor los ultraportátiles ¿no?), pero es evidente que su punto fuerte es la comodidad, centenares de libros en un sólo artilugio puede liberar mucho peso de nuestras estanterías y mochilas y servirá para contribuir a la disminución de la tala de árboles. Puede que también los autores ingresen un tanto por ciento más de los beneficios debido a la reducción del coste.
Los libros digitales tendrán sus evidentes ventajas, pero no pueden superar al placer de tener un libro con su cubierta, sus hojas y la delicia de pasarlas o poner una marca antes de dormir. El libro es mito, es un formato centenario en el tiempo, a diferencia de la música pop o de las películas, propias de nuestro siglo que tiene sentido digitalizar y que se prestan a ser ejecutadas en nuestros ipod o reproductores. El libro es una ceremonia de lectura y de pasar hojas, un contacto dactilar con el papel imposible de sustituir. Además, la lectura en formato digital cansa mucho más la vista que de forma tradicional.
Los libros tienen algo más, el libro es la historia y su continente: la cubierta, las páginas, el olor a papel, su amarillento paso del tiempo… y muchos recuerdos que se materializan en un formato centenario.
