Esta no es otra entrada sobre la final de la Eurocopa

Bueno, quizás un poco. Comentar que estoy harto de ver los mismos tópicos en las televisiones de aficionados españoles vistiendo de toreros e imágenes de las calles vacías mientras retrasmiten el encuentro… Pero un día es un día, y ayer, el conjunto español ganó la eurocopa a costa de que hoy me saliera algún par de canas debido a la tensión que sufrí viendo el partido.

Ya quedó atrás el codazo de Tassotti, o el disgusto del último mundial en el partido de cuartos contra Korea del Sur. Después de repetir y repetir de forma ya sadomasoquista que la selección española de fútbol nunca pasaría de cuartos, tan absurdo como hiriente, por fin nos quitamos los fantasmas y disfrutamos sin temor de gritar ¡Viva España! (ya estará el típico trasnochado que nos diga que somos unos fascistas)

Pan et Circenses, quizás, el hombre y su naturaleza necesita evocar sensaciones que trasmitan alegría y euforia, sensaciones fáciles que sólo se consiguen de forma tan colectiva como el sentimiento de una nación estusiasmada con ver a un equipo ganar una copa.

¿Qué tendrá el fútbol que mueve a tal cantidad de gente? (más de 17 millones de personas vieron el último minuto) Puede que sea una evocación guerrera que precisamos sentir para afirmar una posición frente al enemigo. Algo en los genes que no podemos evitar sentir. El fútbol es mucho mejor que la guerra y si puede evitarla de algún modo, enhorabuena.

Hoy los ciudadanos de mi ciudad han colgado multitud de enseñas nacionales, como si pudieran liberarse y demostrar su patriotismo tan vilipendiado en nuestro país; ganar la final fue la excusa perfecta. Sí, puede que sea una liberación como la de decir España sin pudor, como los franceses dicen Francia o los noruegos Noruega. No es delito sentirse orgulloso de ser español, como muchos ayer vitoreaban el lema soy español, español, español. Es natural sentirse integrado en una comunidad y alegrarse de los triunfos que se tienen en el deporte. Es cierto que a algunos, todavía, les gustan comprar banderas con el pollo, tan inconstitucional como la de la franja morada…

Pero sentirse orgulloso de un país no debe ocultar los problemas de éste en nuestras conciencias, el deber de un ciudadano es encontrar soluciones tan graves como las que tenemos ahora con la tan manida crisis económica que pone a uno los pelos de punto cuando oyes la radio al levantarte por la mañana.

Por volver al deporte, y más concretamente al fútbol, anotar dos comentarios deportivos oidos en la radio ayer noche (a mi no me da la cabeza para tales análisis en el ámbito deportivo). El primero tiene que ver con la evolución del fútbol desde que los ingleses lo inventaron hasta el día de hoy. Decía el comentarista que el fútbol nació como un juego bruto, en el que los participantes eran forzudos y donde el contacto físico era extremo. Ahora la belleza del fútbol reside en la fineza del toque, la habilidad en el campo, y la inteligencia creadora de jugadas mucho más precisas. La máxima expresión de este tipo de juego evolucionado es la selección nacional española. Un juego más vistoso, creativo y bello que el de Grecia, anterior ganador de la eurocopa. Hay dos formas de ganar, y la que gusta a la gente es a la manera española.

Deseo que no haya que esperar otros 44 años para vivir una final como ésta.

Bandera de España

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