Cuenta la leyenda que el dios lunar Thot, hombre con cabeza de ibis, fue el mítico creador de los jeroglíficos. Fue una de las deidades más importantes de la antigüedad, y por haber inventado esta escritura fue el patrón tanto de escribas como de matemáticos. Aparte de haber inventado los jeroglíficos según la tradición, fue el que calculó las fases de la luna, siendo el también fundador de la ciencia…
La palabra Jeroglífico proviene de Hieros, es decir, sagrado, y Glifo, que significa símbolo, pues en un primer momento se utilizaron para dar a conocer cual eran las intenciones de los Dioses y las leyes a las que estaban obligados a cumplir sus fieles.
Los jeroglíficos expresan tanto palabras como conceptos, y dicha escritura es una combinación de ideogramas, aquellos signos que expresan un concepto, y fonogramas, siendo éstos los signos que expresan un sonido. Al principio, en sus más tiernos orígenes, los jeroglíficos eran pictogramas, es decir, que las figuras dibujadas representaban exactamente el objeto. Un ojo representaba un ojo, o también el concepto de la vista.
Los Jeroglíficos no separaban las palabras, tampoco indicaban vocales y no utilizaban signos de puntuación, es decir, el sentido de la lectura venía dado por la frecuencia de imágenes de hombres y animales, una pista para saber el sentido hacia donde se debe leer es observado la dirección hacia donde miran las imágenes de los hombres representados.
Los escribas utilizaban el papiro para dibujar estos ideogramas, aunque también se podían ver en las paredes de los templos y edificios. Se conservan multitud de papiros en la actualidad debido al clima de Egipto, ya que el calor y la aridez ayudan al mantenimiento de estos vestigios de tal influyente civilización.
Dicha escritura no estaba hecha para cualquier persona, era muy habitual que las cuotas de analfabetismo pudieran llegar al 99 %, siendo reservado el privilegio de leerlos solamente a la aristocracia, afirmando de esta forma la idea de que era un símbolo de poder.
Las primeras inscripciones de jeroglífos datan del año 3150 a.C. y celebraban la imagen del Faraón. A medida que transcurre el tiempo el ámbito de actuación de los jeroglíficos se amplia siendo utilizado por funcionarios aumentando la complejidad de la escritura.
