Tengo la sensación que cada año que pasa, los fuegos artificiales de las fiestas de León son un poco peores que hace años. Tal vez sea debido a que antes, cuando era pequeño los vivía con mucha más ilusión y me parecía todo grandilocuente. Tengo que admitir que me han gustado más que los que lanzaron la noche de San Juan.
Que miles de personas miren hacia un mismo sitio, y más aún,hacia un cielo iluminado de múltiples colores, es una forma de conexión mágica, como un encuentro que te reconcilia con la humanidad. El mundo más cercano a ti se para, para embargarse en un espectáculo de sonido y color.
Vídeo de la traca final de los fuegos artificiales en León, explanada de la Junta, la noche de San Pedro.

