Es una película de puro entretenimiento para una tarde de domingo, en el que el aburrimiento se desplaza como una sombra a lo largo del verano, por cierto no muy caluroso. En la línea de las tres anteriores, cuya moraleja se resumen en el valor de la amistad y la humildad como principio rector del comportamiento humano.
Las telarañas se lanzan desde las muñecas del protagonista por doquier, los efectos especiales son extremadamente buenos, ya deben de ser con el pastón que debió valer la película.
