Para los seguidores de esta saga de Spielberg y Lucas (los genios del cine de entretenimiento), la última entrega no defrauda. Quizás no llegue al nivel de la tercera, Indiana Jones y la última cruzada, para mi la mejor de las cuatro, pero compagina como ninguna otra película que no protagonice Indi, humor y aventura. Ahora los malos son los soviéticos, que buscan el poder ilimitado que daría la calavera de cristal maya; pero está nuestro Indiana para recibir los golpes y frenar sus ansias de poder.
Con referencias a las tres películas anteriores, Indiana no camufla que han pasado los años y que le cuesta más que nunca encajar bien los golpes. Las peripecias, ayudadas por los efectos especiales correspondientes al nuevo siglo, logran lo de otras entregas, reirte y ponerte en tensión al mismo tiempo. Indiana Jones nunca pierde su sombrero.
