Diógenes de Laercio considera a Jenófanes como maestro de Parménides y coetáneo de Pitágoras. Aparte de filósofo fue poeta y escribió las llamadas Parodias, y Sobre la Naturaleza, de carácter burlesco. Sus burlas iban dirigidas a los excesivos honores que recibían los atletas, el lujo desmesurado y a las ideas de reencarnación que mantenían los pitagóricos, pero donde más incidía en su burla era en la representación de los dioses de Homero y Hesíodo.
Manifestaba su oposición al antropomorfismo de los dioses. Para Jenófanes la divinidad no tiene forma humana, ni en cuerpo, ni en pensamiento. Para Jenófanes el Dios está purificado de todo contacto con el hombre, manteniéndose siempre en el mismo lugar, formando todas las cosas por medio de su espíritu.
El Gran Dios es el uno, es la unidad, siendo lo mayor y lo más real. El gran Dios es esférico o perfecto. Jenófanes fue considerado uno de los partidarios de la unidad.
Aparte de ser un teólogo también es considerado como cosmógono, ya que la composición de las cosas perecederas era una combinación de tierra y agua.

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