Últimamente ocurren cosas en las universidades españolas un tanto peculiares. Universidades de Madrid, Galicia y Catalunya han sido objeto de varios disturbios provocados por estudiantes radicales, que quería protestar, a su forma, por la presencia de algunos representates políticos.
Dichos acontecimientos demuestra que la educación en España es pésima. No hace falta que haya un informe Pisa de por medio. Ahora, en la universidad, entra cualquiera pues, para mi, la universidad entre otras cosas debería ser un punto de confluencia de diversas ideas que se mezclan, argumentan y mejoran la especie humana.
Nada, hay gente, en su mayoría aprendices de eslóganes caducos, que se dedican a levantar barricadas, utilizar verborrea guerracivilista para imponer unas ideas que ya por sus acciones significan “totalitarismo”.
No saben, y si saben, saben frases sueltas ,citas de revolucionarios, dictadores de siglos pretéritos. No escuchan, temen un debate abierto, pues sus ideas son tan endebles que apenas tienen motivo para aparecer si no fueran por sus gritos repetitivos y mohosos.
