Se diría que a nada, es lógico pensar que en el vacío no puede haber olor porque básicamente no hay partículas que pueden “olerse”. Pero el testimonio de un astronáuta deja al menos un punto de melancolía al asunto. Don Petti cuenta:
La mejor descripción que puedo hacer es “metálica”; una sensación metálica dulce y bastante placentera. Me recordó a mis veranos de universitario, cuando trabajaba durante horas con un soplete de soldadura con arco eléctrico reparando maquinaria pesada para una pequeña empresa aserradera. Me recordó el placentero y dulce olor de los humos de la máquina de soldar. Ese es el olor del espacio.
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